Dra. Guillermina Methol 


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La salud bucal en los niños

La salud bucal forma parte de la salud general de los niños. La carie dental constituye la enfermedad bacteriana crónica más frecuente de la infancia.

Es fundamental asumir medidas preventivas, pero estas varían según la edad.

RECOMENDACIONES

La lactancia materna contribuye a la salud bucal, ya que permite un desarrollo facial armónico y favorece el correcto desarrollo de las arcadas dentales, disminuyendo la instauración de hábitos de succión no nutritivos, como pueden ser el chupete y el dedo.

Previo a la erupción dentaria no es necesaria la limpieza de la encía, ya que la mucosa sufre descamaciones espontáneas que barren con la flora bacteriana.

A partir de la erupción del primer diente se recomienda limpiar con un cepillo de tamaño acorde y cerdas blandas, con pasta fluorada de, al menos, 1000 ppm de flúor, en cantidad ínfima (1/2 granito de arroz) una vez al día, preferentemente en la noche.

Es fundamental ofrecer una dieta sana al bebe, evitando al máximo la ingesta de azúcares y, especialmente, el picoteo durante el día.

No se recomienda administrar biberón con leche azucarada en la noche, ni que el niño se quede dormido con el biberón en la boca, ya que esto favorece las llamadas “caries del biberón”.

Los líquidos se deben ofrecer en vaso, taza o con cuchara. En lo posible debe retirarse el biberón en forma definitiva a los dos años, como máximo.

Respecto al chupete, se recomienda no mojarlo en ninguna sustancia endulzada, ni tampoco limpiarlo con la saliva de los adultos, ya que este mal hábito puede transmitir las bacterias que generan las caries. Limitar su uso a los momentos de ansiedad o sueño y retirarlo, como máximo, a los dos años.

Ya en la etapa preescolar, es fundamental limitar la cantidad, frecuencia y tiempo que permanecen en la boca los azúcares de la dieta.

En niños de uno a tres años, se debe cepillar dos veces al día con pasta de 1000 ppm de flúor, en cantidad de 1 grano de arroz. Siempre es necesario supervisar el cepillado. Se sugiere entrenar al niño a salivar apenas se pueda.

En niños mayores de tres años, la frecuencia de cepillado es la misma (dos veces al día) pero la cantidad de pasta equivaldría a una pequeña arveja. A partir de esta edad y en cuanto se cierren los espacios entre los molares, se debería pasar el hilo dental junto al cepillado nocturno.

Todos los niños deben concurrir a una primera visita con odontólogo a partir de la erupción dentaria, y antes del primer año de edad. Luego, la frecuencia la establecerá el odontólogo según la necesidad.