Dra. Fernanda Martínez 


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Cómo cuidar a los niños en verano

Las actividades al aire libre son muy beneficiosas para la salud, pero debemos tomar ciertas precauciones para que los niños logren disfrutar con plenitud. 

RECOMENDACIONES

El calor
Durante la primavera y el verano es necesario mantener una correcta alimentación e hidratación, adecuadas a las exigencias del clima. 

Estas estaciones nos ofrecen una gran variedad de alimentos, con  diversidad de colores y sabores para aprovechar. 

Los niños, especialmente los más pequeños, tienen dificultad para regular la temperatura corporal por lo que se debe prestar atención a mantener una temperatura ambiente y ventilación adecuada.

A su vez, los más pequeñitos, no cuentan con mecanismos que le permitan manifestar fácilmente la sed, por lo que hay que ofrecerles líquidos frescos de forma frecuente y sistemática. 

En ninguna circunstancia, deben permanecer en vehículos cerrados o habitaciones pequeñas sin una correcta ventilación o aireación.

La playa y piscinas
Tanto las playas como las piscinas nos brindan actividades que, mediante diferentes juegos, son muy enriquecedoras y divertidas para los niños. No obstante, pueden ser peligrosas si no se presta la atención adecuada. 

Se les debe enseñar cuáles son los posibles peligros y realizar una correcta prevención de accidentes.

El riesgo de ahogamiento por inmersión siempre está latente a cualquier edad,  y no se debe minimizar. En forma permanente los niños deben estar bajo vigilancia de un adulto.  

De ser posible, se comenzará de forma temprana con la enseñanza de la natación, pero se debe tener en cuenta que, aún el más instruido, puede sufrir accidentes. Otro aspecto importante a considerar es la temperatura de las piscinas, así como evitar el enfriamiento posterior.

En la playa, principalmente en las más concurridas, además de los cuidados del mar se debe tener especial atención y extremar la vigilancia para que los niños no se extravíen. Cuando el niño ya puede entender es importante explicarle el significado de los colores de las banderas de los guardavidas.   

El sol
Se recomienda no exponerse al sol en el horario de 10 a 16 horas. 
 
En los niños de entre 6 meses y un año de vida, no se recomienda la exposición solar directa, por lo que se indica suplemento de Vitamina D, de forma diaria.

Debe utilizarse protección solar, tanto los días de sol como los días nublados. Los rayos ultravioletas (UV) están presentes aún en estos días.
 
La protección solar debe constar de crema o loción fotoprotectora, con factor elevado de protección UV, adecuado a la piel del niño. Hay que tener en cuenta que para lograr la protección esperada debe ser utilizado de forma correcta y aplicarse de forma uniforme, al menos 30 minutos antes de exponerse al sol.

El protector debe ser resistente al agua, pero aún en estos casos, debe aplicarse cada 2 horas aunque el niño se encuentre a la sombra y, especialmente, luego de salir del agua. No deben dejarse zonas de piel sin cubrir con el protector solar.

Hay que utilizar elementos que ayuden a protegerse del sol, como sombrillas o carpas de playa, con telas resistentes a rayos UV.

Es necesario utilizar sombreros, en especial con ala, y ropa adecuada, floja, de tejido transpirable, que cubra la mayor extensión de piel posible. 

Utilizar lentes de sol con filtro para rayos UV (el grado de oscuridad del lente debe permitir ver los ojos del niño). 

Si el vehículo no tiene vidrios con protección solar, deben colocarse cortinas o dispositivos similares para protegerlos del sol en el asiento trasero.

Los insectos
En el verano las picaduras de insectos son algo muy frecuente, especialmente durante el atardecer y la noche. Las actividades al aire libre son muy recomendables, pero exponen a los niños a sufrir picaduras o mordeduras de insectos.  

Particularmente se debe tener precaución con la picadura de mosquitos, ya que en nuestro país se encuentra el mosquito Aedes Aegypti, trasmisor de enfermedades como el Dengue, Chicungunya, y Zika.  Para prevenirlas se debe utilizar repelente de insectos y evitar la ropa de colores vivos y los perfumes. 

Es recomendable colocar mosquiteros en ventanas y puertas, para evitar picaduras dentro del hogar. 

Evitar recipientes (macetas, juguetes o baldes) que puedan acumular agua o, en su defecto, vaciarlos de forma frecuente. Clorar piscinas u otros recipientes cuando no es posible su vaciado. 

Aplicar repelente para insectos, principalmente en las horas en que es más frecuente que piquen. Debemos consultar con el pediatra para que nos indique los repelentes y cremas acordes a cada edad. Se aplicará primero el protector solar y, luego de pasados 30 minutos, se colocará el repelente de insectos.