Dra. Irína Vasilic  


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Alimentación saludable en edad preescolar

Por: Dra. Irina Vasilic.
Colaboración: Lic. Nutricionista Tania Rey.

Los niños que se alimentan saludablemente tienen más posibilidades de crecer y desarrollarse plenamente, logrando así un estado nutricional que le proporcionará una mayor defensa frente a enfermedades, un mejor rendimiento intelectual y una mayor capacidad para el deporte. 

La edad preescolar es un periodo clave en la adquisición de los hábitos alimentarios, ya que se mantendrá, en mayor o menor medida, a lo largo de la vida de la persona.

Los niños que logran establecer buenos hábitos alimentarios en esta etapa tendrán menor riesgo de presentar ciertas enfermedades en su vida como, por ejemplo, hipertensión arterial, diabetes, obesidad y dislipemia, entre otras.

Para ello es importante el papel de los padres así como la influencia de los educadores, de otros niños y de los comedores escolares.  
 

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS EN EDAD PREESCOLAR

Disminución de la velocidad de crecimiento 
El ritmo de crecimiento es más lento en comparación con el primer año de vida. Por lo tanto, la velocidad a la que el niño irá ganando peso y estatura, ahora, es bastante más lenta. Esto quiere decir que su cuerpo demandará menos energía, haciendo que tengan menos apetito y más desinterés por los alimentos. 

Desarrollo motriz acelerado
Aunque el crecimiento lineal del niño no es tan rápido, su desarrollo motriz es muy acelerado en la edad preescolar. Aprenderá a caminar, correr, saltar, patear una pelota, pedalear una bicicleta, entre otras actividades. También adquirirá habilidades motrices finas como, por ejemplo, aprender a escribir.    

Desarrollo intelectual y gran capacidad de aprendizaje
En esta etapa, el niño adquiere una mayor capacidad de aprendizaje. Relaciona las causas con sus efectos. En esa necesidad de indagar y aprender, cualquier cosa le resulta más interesante que comer lo que está en su plato, como por ejemplo, averiguar qué pasa si lo toca, lo pellizca, lo manipula.  

Búsqueda de independencia
El niño comprende que es un ser independiente y distinto a su madre, aunque aún la necesite mucho. Quiere demostrar, y demostrarse a sí mismo, que puede tomar sus propias decisiones y no siempre estar de acuerdo con los demás.

Desarrollo de la autoestima
Los años preescolares son críticos para el desarrollo de la autoestima. La imagen que el niño se forme de sí mismo hasta la edad de cinco años le acompañará prácticamente durante toda su vida. Un ambiente seguro y amoroso, con límites claros y consistentes, es necesario para que el niño crezca seguro de sí mismo. 

Mayor socialización 
En esta etapa, los niños comienzan a tener más comidas fuera del entorno familiar, ya que muchos concurren a instituciones educativas en las que se les brinda una o varias comidas. También empiezan a asistir a nuevos eventos, como cumpleaños, accediendo así a alimentos nuevos, no siempre nutritivos. 

SITUACIÓN DE CONFLICTO

Los “nuevos intereses” del preescolar y las características propias de su etapa referidas a su desarrollo motriz, intelectual y de independencia, llevan con frecuencia a vivir situaciones de conflicto entre lo que los padres esperan que el niño coma y lo que el niño, finalmente, acepta comer.

Conociendo estas particularidades es más fácil aceptarlas y tomar medidas que permitan ofrecer una dieta de buena calidad al niño. Así evitaremos, en la medida de lo posible, los conflictos. 
 

CÓMO MEJORAR LA ALIMENTACIÓN 

Los niños deben alimentarse con frecuencia
Necesitan recuperar energías periódicamente. Por eso conviene que ingieran cuatro comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Es fundamental habituar al niño a un horario establecido y organizado para comer.

No cualquier alimentación brinda resultados beneficiosos para la salud

Se debe poner especial cuidado en mejorar la ingesta de verduras, frutas, lácteos y pescados, dado que los nutrientes que aportan tienen un efecto protector frente a varias enfermedades. Aunque existen variaciones individuales, para la mayoría de los niños preescolares los siguientes números de porciones de alimentos suelen ser adecuados: 
 

Alimentos Cantidad por día

Una porción es igual a: (ejemplos)

Lácteos
Aportan proteínas y calcio.
A partir de los dos años, es recomendable elegir lácteos de bajo contenido graso (semidescremados o descremados), porque la grasa de la leche es de origen animal y, por tanto, contiene mayor porcentaje de grasa saturada.
2 porciones. 1 taza de leche
1 vaso de yogur
2 fetas de queso
 
Carnes y huevos
Aportan proteínas, hierro y zinc. Preferir cortes de carne magra e incluir pescado, al menos, 1 o 2 veces por semana.
1 porción. 1 churrasco chico
1 presa de pollo chica sin piel
1 bife de pescado
1 huevo
Verduras
Aportan vitaminas, minerales y fibra.
1 porción. 1 plato chico de verduras crudas o cocidas
Frutas
Aportan vitaminas, minerales y fibra.
2 porciones. 1 manzana, naranja, pera, durazno, kiwi
2 ciruelas, mandarinas
1 rebanada de melón, ananá
Cereales y legumbres
Aportan calorías, hidratos de carbono, fibras y proteínas.
Las variedades integrales son mejores porque tienen mayor contenido de fibra y minerales.
3 porciones. 1/2 taza de arroz, fideos, polenta, legumbres o papas cocidas
3 rebanadas de pan
Aceite
Aporta energía, grasas saludables y vitamina E.
1 porción. 2 cucharaditas de aceite.
Agua 1,5 litros.  

El agregado de azúcar y sal debe ser en muy pequeñas cantidades.

RECOMENDACIONES

Realizar un desayuno que contenga lácteos, pan y fruta

Un desayuno completo es beneficioso para reponer energía y nutrientes. Permite comenzar las actividades diarias con mayor vigor y llegando a la hora del almuerzo con un apetito más controlado.

Ofrecer agua
Evitar el consumo de refrescos, jugos en polvo o envasados, ya que tienen poca cantidad de fruta y muchos azúcares añadidos. Se recomienda ofrecer agua.    

Merienda escolar
Para la merienda escolar se aconseja pequeñas colaciones, ya que es sólo un complemento del desayuno o merienda en casa. Lo ideal son las frutas frescas, enteras o mínimamente procesadas (peladas y cortadas en trozos, deshidratadas, en ensaladas o jugos 100% natural).

Otras opciones saludables son los lácteos (como yogures o trocitos de queso), refuerzos o sándwiches de pan integral con queso y vegetales, bizcochuelos y tortas caseras elaboradas con aceite, preferentemente con agregado de frutas o vegetales. También galletitas caseras, scons elaborados con aceite, preferentemente en base a harinas integrales, simples o con agregado de semillas, frutos secos, frutas o vegetales. 

Preferir alimentos caseros
Es bueno estimular a los niños a probar nuevos alimentos, haciéndolos partícipes en la preparación de los mismos y permitiéndoles cocinar junto a la compañía de un adulto. 

Como contrapartida, es recomendable evitar el consumo de productos como papas pre fritas, nuggets, panchos, hamburguesas, fiambres, snacks, alfajores, galletitas rellenas, helados y golosinas. Estas contienen exceso en grasa saturada, grasas trans, colesterol y azúcares. 

Negociar 
No hace falta prohibir ningún alimento, sino “negociar” en qué momento se pueden consumir y explicar al niño por qué no es conveniente que lo coma diariamente. 

Comer en familia
Es importante tratar de comer en familia, por lo menos en una comida al día. También es relevante evitar las distracciones a la hora de comer, como la TV, la computadora o la tablet. Cuando se coma fuera del hogar, en lo posible tratar de evitar los lugares de “comida rápida”. 

No utilizar la comida como premio o castigo
En general, se premia al niño con alimentos que no son nutritivos, dándole un mensaje contradictorio. Por lo tanto, se recomienda no hacer de la comida un motivo de premio o castigo. 

Comer despacio
Es importante que la persona que alimenta al niño respete sus señales de saciedad y apetito. Los niños deben aprender a comer despacio, masticar muy bien los alimentos, lavarse las manos antes de comer y cepillarse los dientes después de las comidas. 

Actividad física
Realizar actividad física en forma regular favorece el mantenimiento del peso corporal saludable, mejora la movilidad, favorece los músculos, la función pulmonar y el ingreso de calcio a los huesos. Además, la actividad física placentera, generalmente a través de juegos recreativos varias veces por semana, ayudará a los niños a integrarse mejor a su grupo de pares, favoreciendo su crecimiento, desarrollo y autoestima.