Dr. Carlos Zunino 


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Cómo relacionarnos saludablemente con la tecnología

La tecnología, hoy en día, forma parte del mundo en que vivimos, por lo tanto los niños y niñas deben aprender a usarla para su beneficio. De lo contrario, un mal uso puede ocasionar problemas. 

El acceso a la comunicación digital y medios electrónicos juega un rol muy importante en el desarrollo emocional, afectivo, social, físico y psíquico del niño y adolescente. Estos instrumentos tecnológicos son capaces de desarrollar lo mejor, pero también lo peor si no se toman ciertas precauciones.

Si bien el uso de la tecnología y medios electrónicos puede estimular la inteligencia, también puede provocar trastornos del sueño, dependencia, y hasta llegar a alterar la vida de relación con los demás. 

El estímulo excesivo y precoz a las pantallas de los medios electrónicos se convierte en un factor de riesgo que puede provocar trastornos en la atención, en el comportamiento, así como dificultad para resolver problemas. Todo esto puede redundar en un bajo rendimiento escolar.  

Sin embargo, un uso razonable puede estimular la lectura y su comprensión, mejorar la ortografía, así como realizar cálculos y entrenarse en la aplicación de razonamientos. 

RECOMENDACIONES PARA UN BUEN USO DE LA TECNOLOGÍA 

La mejor manera de lograr un uso saludable de la tecnología es incorporándola a las pautas de crianza desde edades pequeñas, involucrando al niño o niña en las decisiones, empoderándolo y mostrándole los beneficios que podemos obtener si se utiliza de forma adecuada. 

Los padres o cuidadores deben acompañar y orientar al niño en el conocimiento y uso gradual de la tecnología. En ese sentido, los adultos deben dar el ejemplo con el tiempo que dedican a los medios electrónicos y tecnológicos.

El tiempo “dedicado a la computadora o medios electrónicos” debe surgir de un consenso de los padres con los niños, donde prime el sentido común. No se trata de TODO el tiempo o NADA, durante el día. 

Este consenso dependerá del horario libre de actividades que tenga cada niño: no es lo mismo aquel niño que tiene actividades escolares medio día que el que asiste a tiempo completo. 

La recomendación general es no dedicar más de 2 horas por día a la computadora o medios electrónicos. Es deseable que los menores de 2 años no estén expuestos a ninguna pantalla. 

Primero, lo primero

Los padres deberán jerarquizar las actividades, priorizando el estudio y otras obligaciones, así como el relacionamiento familiar y las actividades con amigos. El uso de la tecnología no puede desplazar otras formas de diversión y estimulación, vitales para el desarrollo neuropsicológico como una conversación con padres, una lectura de libro en voz alta, o jugar al aire libre. 

Estos medios electrónicos no deben sustituir el juego creativo, las experiencias de exploración de la vida real al aire libre, actividades físicas y conversaciones sociales con pares y adultos.

CONSEJOS 

Evitar que la computadora o televisión se encuentre en el dormitorio del niño.

Respetar los horarios de las comidas que el niño realice en familia. 

Supervisar el uso de Internet y enseñar normas de convivencia que no difieran del mundo real. 

Explicar que, en las redes sociales, la privacidad no se encuentra garantizada y esto puede ocasionar grandes problemas. 

Seleccionar aquellos videojuegos o juegos en red que no estimulen la violencia, a pesar de que estos puedan ser muy atractivos para los niños.

Establecer claramente las normas y límites, desde el inicio. Estas deben estar identificadas y el adulto debe supervisar su cumplimiento. Entre ellas, se encuentra la de limitar el tiempo de exposición a las pantallas.

En cuanto a los celulares, su uso en la escuela o de forma desmedida puede resultar perjudicial. La mayoría de los celulares cuentan con más prestaciones que la de la comunicación telefónica, por lo que sus pantallas tienden a generar una alta exposición.  

Las tecnologías interactivas pueden aumentar las oportunidades de aprendizaje, prestando atención a los contenidos. Es responsabilidad de los padres ayudar a que se logre estimular el espíritu crítico, reflexionado sobre sus contenidos.