Dra. Susana Grunbaum


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Cómo afrontar los miedos de los niños

El miedo es una reacción emocional y física a algo que se percibe como amenaza para la vida y prepara a la persona para reaccionar y evitar un peligro. Muchos autores lo consideran un instinto básico de supervivencia de la especie.

Cuando un niño no siente miedo frente a nada se expone a muchos peligros: salir solo, jugar con fuego, asomarse a alturas o subir a espacios abiertos sin valorar el peligro que corre. 

La evolución de los MIEDOS según la EDAD 

La mayoría de los niños experimentan miedos MUY VARIADOS durante su vida. En general, son pasajeros ya que dependen de su grado de desarrollo y de las experiencias positivas que van teniendo, por eso se superan espontáneamente.

EL LACTANTE PEQUEÑO
 
Puede sentir miedo frente a la perdida de sostén o a los movimientos bruscos, así como también a sonidos y ruidos fuertes. 

A PARTIR DE LOS SEIS MESES

El miedo más común, a partir de esta edad, es el miedo a los extraños. Se manifiesta cuando el bebé llora  frente al rostro de un desconocido. Esto señala su buen desarrollo ya que significa que distingue sus figuras familiares de las no familiares. 

ENTRE EL AÑO Y DOS AÑOS Y MEDIO

En esta etapa aparece el miedo a separarse de sus padres, que se observa frecuentemente al comienzo del jardín de infantes. A esto se suma, a veces, el temor hacia sus compañeros, que ve como extraños. 

Ambas formas de miedo pueden perdurar durante la niñez o, incluso, más allá de dicha etapa. En este caso son los niños a los cuales se los ve tímidos o con dificultades para integrarse a grupos.     

Otro de los miedos que se desarrolla en esta etapa es hacia los animales. En todos los casos, la reacción del niño es llorar como forma de reclamar protección. 

EN LA ETAPA PRE-ESCOLAR (2 a 5 años)

En esta etapa, pueden continuar los miedos antes mencionados, al tiempo que se agregan otros de origen imaginario como los monstruos, la oscuridad, los fantasmas, u otros seres de la fantasía. 

Por esto, muchos niños en esta etapa piden dormir con alguna luz encendida o acompañados, porque temen a la oscuridad.

ENTRE LOS 6 y 11 AÑOS

A esta edad se alcanza la capacidad cognitiva de diferenciar las fantasías de la realidad. Si bien van despareciendo los temores a seres imaginarios, estos pueden reaparecer en momentos de estrés o dificultades, ya sean personales o familiares. 

Surgen miedos relacionados con el cuerpo, como miedo a enfermedades, lesiones, accidentes y, a menudo, también los vinculados a la atención médica.

En la etapa escolar pueden presentarse temores al fracaso escolar, a las críticas de su grupo de pares por su aspecto o manera de ser, lo cual provoca gran malestar que puede acompañase del rechazo a concurrir a la escuela. 

El miedo a la separación de los padres suele manifestarse especialmente cuando los niños perciben un ambiente hostil en su hogar.    

Entre los 9 y 12 años surge el miedo a la muerte que, en algunos niños, es de gran intensidad.

RECOMENDACIONES

Algunos padres creen que sus hijos pueden sufrir un problema psicológico a causa de los temores. Sin embargo, es parte del desarrollo el tener que pasar por etapas donde los miedos de los niños son intensos. 

A medida que crecen mejora la capacidad cognitiva, la seguridad en sí mismos y en su entorno, por lo que aumenta significativamente la capacidad de afrontar los miedos y lograr su franca disminución. 

Mientras los miedos se desarrollan, es importante:

-    No obligar a los niños a vencer los miedos en forma coercitiva. Como padres debemos tranquilizarlos y ofrecerles ayuda, transmitiendo confianza. Esto contribuirá a que el miedo disminuya o desaparezca.

-    En el caso de que el temor sea tan intenso que impida al niño realizar las actividades cotidianas que se esperan para la edad, se debe consultar con el pediatra, quien hará las recomendaciones pertinentes y, eventualmente, podrá sugerir la consulta psicológica.